Los grandes eventos deportivos minoritarios, protagonistas del fin de semana en Jávea

Disciplinas deportivas de gran relevancia doméstica acaparan la crónica del deporte local de viernes raruno a domingo soporífero, pasando por sábado de siesta aturdidora

La población de Jávea ha sido testigo en los últimos días de una inusual actividad en lo que refiere a actividades de ocio de andar por casa y/o salir a dar un paseo manteniendo el nivel de apatía, sin duda producto del espíritu de esfuerzo y superación motivado por la incesante búsqueda de alternativas al aburrimiento.

Dos hermanos emocionados tras visionar Gambito de Dama recrean icónicas escenas de la serie de Netflix a pesar de no entender ni papa de la dinámica del juego y tampoco conocer los movimientos de las piezas

La sorpresa de la jornada ha venido de la mano de Eustaquio Saburre Muntó, el cual ha batido el récord no homologado de torre de cáscaras de pistachos sobre superfícies en peligro de recriminación conyugal, donde efectivamente se le ha reprochado tal comportamiento por parte de su pareja, la cual reconoce estar harta de encontrarse restos de corfes y otros subproductos «per tot arreu, ni em puc asseure en el sofà».

En el apartado de Tenis, y con permiso de nuestro idolatrado David Ferrer, el magistral servicio del vecino de Jávea J. C. X.  ha dado la primera victoria del fin de semana tras imponerse sin apenas moverse del sofá en el torneo planetario de la Nintendo Switch a un tal P. W. Z., natural de Cuenca pero interesado en jugar online con contrincantes que hablen español y estén dispuestos a intercambiar insultos en el mismo idioma.

Por último y no menos importante, reconocemos la labor de Alexandre Dubois Bajoques, vecino de Jávea aunque natural de la Borgoña francesa, el cual ha vencido a miles de participantes durante el certamen mundial de petanca online del pasado fin de semana, todo esto pese a su condición de jubilado amateur. Involucrado como mero aficionado desde hace muchos años, nos comenta que practica aproximadamente unas 20 horas al día. «C’est juste un hobby», aclara a nuestra impávida redacción sin hacernos mucho caso ni dejar de jugar a la petanca.