Psicólogos infantiles de Jávea alertan de las consecuencias de «no calfar bé la lleteta»

Las prisas matutinas y el afán de llegar con puntualidad al colegio provocan en muchas ocasiones que la leche se tome "templaeta"

La asociación de psicólogos de Jávea «Bé de la Perola» ha lanzado un mensaje a padres, tutores y educadores sobre la importancia de seguir una adecuada alimentación infantil, recalcando que en estos días fríos y húmedos, a pesar de acercarse el final del invierno, la leche del desayuno debe tomarse «ben calenteta» con tal de generar un efecto «reconfortante» en el niño o la niña.

Un sencillo desayuno del que no obstante se sentiría orgulloso el monstruo de las galletas

Aconsejan que cuando tu hijo se levanta sin ganas de desayunar, no es recomendable forzar o insistir en que se tome el desayuno. La estrategia en cambio es crear una serie de condiciones que faciliten que se vea el desayuno como algo llamativo de cara al «fred que fa fora», y si bien no comen nada y solo les entra un vaso de «lleteta», al menos que ésta les reconforte para poder empezar bien la mañana.

«El perill de criar una generació de personetes frívoles i poc reconfortaes és evident», nos cuenta Urrutio, miembro de esta asociación de psicólogos, mientras paseamos por un prado lleno de vacas. «El xiquet ha de sentir-se arropat per als seus pares, i la lleteta calenteta hauria de reforçar eixa sensació».

Avisan de que una leche «templaeta» dice más de nosotros los padres y nuestras prisas de buena mañana que no dan tiempo a nuestros hijos a «desperease», que sobre una caprichosa desgana de esos seres en continuo crecimiento. Terminan afirmando que no debemos preocuparnos si no comen nada, que más tarde los pequeños toman un desayuno «diferido» en el patio del cole, aunque insisten en que debe hacerse siempre de forma saludable.

Desde nuestra adormilada redacción hemos preguntado a varios de estos humanos menudos sobre el desayuno con tal de verificar de primera mano estas problemáticas, variando las respuestas desde un «quiero chocolate», hasta un por qué hay que ir al cole «tan prompte», por lo que dadas las dispersas contestaciones no hemos podido recabar suficiente información para sacar conclusiones y hacernos una idea fidedigna de sus inquietudes y verdaderas intenciones.