Una cláusula en el contrato de basura permitiría la vuelta al «poalet de basura penjant d’un fil»

La controvertida medida ha sido muy aplaudida por los propietarios de áticos y segundas plantas, mientras las nuevas generaciones enmudecen de perplejidad

Las sorpresivas cláusulas emergentes en los contratos de basura municipales propiciarían el resurgir de aquellos aciagos tiempos cuando la recogida de residuos sólidos se facilitaba por parte de la ciudadanía arrinconando bolsas de basura en los portales, o bien en suspensión gravitatoria pendiendo cubos de basura atados con cuerdas desde balcones o ventanas favorables.

Las metodologías ágiles de 'penjar amb cordeta al poalet de la basura' evitarían según los estudios las dantescas y antiestéticas acumulaciones de residuos embolsados rodeando un receptáculo contenedor

Así lo denuncia el informe de la consultora «Garbage for Everyone», una organización sin ánimo de lucro cuyas incomprendidas actividades reciben sustanciosas subvenciones en materia de sostenibilidad y otros sustantivos acabados en -idad. Según la documentación exclusiva a la que ha podido cotillear acceder esta desdeñada redacción, las cláusulas en discordia abrirían la puerta a que cada hijo de vecino aplicara su particular criterio en cuanto a deshacerse de la basura propia se refiere.

Ante la perspectiva de un retroceso en las normas de limpieza e higiene, entre las generaciones más jóvenes han saltado todas las alarmas y notificaciones de Tik-Tok, manifestando su inquietud ante lo que sería un embarazoso empeoramiento de la estética del mobiliario urbano, amén de la contaminación olfativa que obligaría al uso de incómodas pinzas en la nariz por debajo de la mascarilla.

Las autoridades responsables en materia de inmundicias varias nos han aclarado que estas cláusulas estarían desactivadas por defecto, y que solo se haría uso y potestad de las mismas en casos excepcionales, como una improbable y masiva huelga de personal de limpieza, o bien ante insólitas apuestas de altos cargos en materia de salubridad al grito de «no hi ha ous», esto último por supuesto en relativo estado de embriaguez.